domingo, 7 de junio de 2015

LA CANCION DEL OLVIDO...SARACHAGA,ITURRALDE Y JOSE SERRANO





La acción transcurre en la ciudad imaginaria de Sorrentinos, en Nápoles, sobre el año de 1799.
Cuadro primero
 
En una plaza se alza la hostería del ganso, donde vive la princesa Rosina con su fiel criada. A ella llega un músico ambulante llamado Toribio. Comenta con el hostelero sobre la cortesana Flora, que trae loco al capitán Leonello, un apuesto militar. Llega la Princesa con su criada y entran en la posada; Una vez en su aposento, ambas comentan los amoríos del capitán.
Leonello hace acto de presencia con sus compañeros y comenta su plan de seducir a la cortesana Flora, e incluirla dentro de su lista de conquistas amorosas. Rosina ha escuchado todo detrás de la ventana de su cuarto y decide urdir un plan para poder conseguir su amor. Leonello, avisa a Toribio para que cante una serenata a Flora; cuando se dispone a cantar, Rosina lo hace desde la celosía de su ventana, quedando Leonello fascinado por la voz e intrigado por quien la canta.
Rosina Llama a Toribio y le propone lo siguiente, él se convertirá en su marido y tratará de seducir a Flora, ella le acompañará disfrazada de paje, ayudándole en todo lo que pueda.
Cuadro segundo
 
En una calle se alza el palacio de Flora. Toribio se ha citado con Rosina para llevar a cabo su plan. Aparece Leonello y lo desafía, quedando el resultado en tablas. Rosina, disfrazada de paje se dispone a darle la serenata a Flora; ésta aparece en la ventana preguntando por el trovador. Rosina explica sus motivos y presenta a Toribio como un gran príncipe. Flora cae rendida al encanto y lo hace entrar en su palacio.
Llega Leonello con su rondalla y se extraña de ver que no sale a su encanto; interroga a Rosina, la cual aprovecha para contarle todo y proponerle una venganza, debe de ir al palacio marinelli, donde está la esposa de su amo y seducirla. Al marcharse Leonello, aparece Toribio bruscamente expulsado del palacio, Rosina sonríe contenta de que su plan esté surtiendo efecto.
Cuadro tercero
 
En un pequeño gabinete del palacio, Rosina reza una plegaria ante una Virgen. Por el jardín entra Leonello y se arrodilla ante sus pies para buscar su amor. Ella burlonamente lo rechaza pero Leonello insiste, y le declara toda su pasión. Rosina, en vista de su acto, decide proponerle una cita en jardín del Palacio Marinelli, donde deberá demostrar si ese afecto es verdadero. Leonello marcha por el jardín, mientras Rosina canta burlonamente la canción del Olvido. Leonello queda desconcertado ante la voz, reconociendo la que oyó en la hostería y suplica que cante de nuevo. Al no recibir respuesa, marcha lentamente por el jardín.
Cuadro cuarto
En el Jardín del Palacio Marinelli se celebra una pequeña fiesta. Toribio hace en ella gala de sus habilidades como cuentista, diviertiendo a todos los invitados. Leonello llega abatido y comenta a sus amigos el amor que siente por la princesa Rosina, la cual le ha hecho olvidar a Flora. Al quedar solo, ve a Toribio y aprovecha para retarlo a un duelo; cuando llega el momento, este sale corriendo. Rosina, habla con Leonello, sin poder reprimir su risa. Él se siente desconcertado por sus burlas; Rosina le descubre la sinceridad de sus palabras y decide revelarle la verdad. Leonello, recobra su alegría y bendice la Canción del Olvido que le ha traído la dicha de un amor verdadero. La obra acaba con la felicidad de Rosina y Leonello.


LETRAS DE...
LA CANCIÓN DEL OLVIDO

Canción de Leonello
Canción del olvido "Marinela"
Coro: "Ya la ronda llega aquí"
Canción: "Canta el trovador"
Coro: "Soldado de Nápoles"
Dúó: "Virgen y madre"
Dúo Final: "Pero, capitán ..."



"Junto al puente de la peña"
(Leonello)
Leonello. Junto al puente de la peña
por la noche la encontré,
y su guante chiquitito
le cayó a los pies.
Por sí un reto me lanzaba:
recogí su guante yo,
y en su mano bella
puse un beso de pasión,
porque al verla no se puede
resistir la tentación.
Por las calles solitarias,
embozado, la seguí,
esquivando las malicias
de la gente ruin,
y acercándome galante,
mis respetos le ofrecí.
"Perdonad ... por favor ...
atended.""¿Qué decis?"
"Que os adoro.""¡Callad!
No decídmeio así."
Y escuchando su voz,
yo pensé: ¡ Qué infeliz!
"Mujer, primorosa clavellina
que brindas el amor,
yo soy caminante
que al pasar
arranca las hojas de la flor
y sigue adelante
sin recordar tu amor."
A la dueña que la sirve
con dinero soborné,
y, admirada de mi rasgo,
saludó y se fué.
Y al decir la cortesana:
"Caballero, que yo espero
a mi galán",
en mi fiel acero
puse mano, sin dudar,
que mi espada se enardece
con la sombra de un rival.
Convencida y conquistada,
en mi brazo se apoyó
y escuchaba mis embustes
llena de ilusión.
Al llevarla a su palacio,
mis finezas repetí:
"¡ Dulce bien!" "Me engañáis."
"No acostumbro a mentir."
"¿Volveréis?" "¿Cómo no?"
"Va veré si fingís."
Y dejándola ya,
de su amor me reí.
"Mujer, Primorosa clavellina ..." etc.





Canción del olvido
(Rosina)
Rosina:
Marinela, Marinela,
con su triste cantinela
se consuela
de un olvido maldecido
Mari, Marinela ...
Campesina, campesina,
como errante golondrina
cantarina,
vas en busca del amor.
Pobre golondrina
que al azar camina
tras un sueño engañador.
El aire murmura en mi oído
dulces cantares
que en nuestros labios
ha sorprendido
en noches lejanas de amor.
Cantares de tiempos mejores,
cantares risueños
que huelen a flores
y alientan ensueños de amores.
Marinela, con su cantinela
busca olvido a su dolor;
pobre Marinela
Ese bien que anhela
no la da ese amor.





Coro: "Ya la ronda llega aquí"
(Coro y tenor)

Coro Interior:
Ya la ronda llega aquí,
Firulirulí.
A cantarte amores va,
Firulirulá.
Sal a tu ventana,
que mi canto es para ti.
Sal napolitana,
Firulí, firulí, firulí,
Firulí rulá.
Ya la ronda llega aquí, etc.
Lucero, lucero, lucero, lucero;
morena, morena, morena, morena;
te quiero, te quiero,
te quiero, te quiero;
mi amor cantar.
Ya la ronda llega aquí, etc.
Tenor:
Hermosa napolitana,
valle florido,
rayo de luna clara:
no sé yo
cómo en el fuego
de tus pupilas
no se ha fundido
la nieve de tu cara.
Niña de mis amores,
que esperas gozar un día
la dicha que da el amor;
amor, que siembra de flores
tu fantasía,
da espinas de dolor.
Niña de mis amores
ya sabes lo que es amor.
Coro:
Ya la ronda llega aquí, etc.





Canción: "Canta el trovador"
(Rosina)

Rosina:
Canta el trovador
bajo tu ventana,
a tus ojos negros
de napolitana,
del jardín de amores
la mas linda flor;
la canción serena
que en mis labios suena
de esperanzas llena,
suspirando amor,
bajo tu ventana
canta el trovador.
Ligero mi canto vuela
buscando un cariño fiel,
y el alma también anhela
volar hacia ti con él.
Llegar a tus pies confía,
cantando mi pena allí.
Sí el canto de mi agonía
merece llegar a ti,
verás que nace mi alegría
si alcanzo, señora mía,
un recuerdo solo para mí.
¡Ay, tirana de mi albedrío!
¡Ay, dulce tormento del amor mío!
De amor, oye mi canción mejor.
Bajo tu ventana
canta el trovador.





Coro: "Soldado de Nápoles"
(Coro y Lombardi)

Coro de Soldados:
Soldado de Nápoles
que vas a la guerra;
mi voz recordándote,
cantando te espera.
Cariño del alma, ven,
que vas a probar
la dicha de amar,
oyendo los sones
de mis canciones.
Lombardi:
Soldado de Nápoles
me quiso mi suerte.
La gloria romántica
me lleva a la muerte.
No digas tu cántico,
que aviva mi pena;
Si muero queriéndote,
¡que muerte tan buena!
Coro y Lombardi:
Soldado de Nápoles
que buscas la gloria,
te espera brindándote
la ansiada victoria.
¡No mueras, soldado, no!
Cariño del alma, ven
que vas a alcanzar
la dicha de amar
que es gloria también.





Dúó: "Virgen y madre"
(Rosina y Leonello)
Rosina:
Virgen y madre
del Redentor;
no me abandones,
por favor.
(oye un ruido)
Pensé que era él.
Me engaña el deseo.
¿Por qué a un tiempo mismo
le aguardo y le temo?
¡Qué loca aventura!
¿Por qué,
por qué, Dios mío,
no he guardado
mi amor en secreto?
(dan las diez en un reloj lejano)
Valor, Rosina.
Ya llegó el momento.
¡Las diez!
Leonello:
Mujer, primorosa clavellina
que brindas el amor,
yo soy caminante que al pasar
arranca las hojas de la flor.
Rosina:
Ya abrieron la verja,
ya entró en el jardín.
Aquí viene. Al fin ...
Leonello:
Esta es la estancia.
La aventura es singular,
parece una página
de un cuento oriental.
Todo parece
dispuesto para amar.
Aquella puerta
me dará la clave.
Capitán Leonello ...
¡adelante!
(Rosina dormido)
¿Me engañan los ojos
con una ilusión?
¿Me espían, acaso?
¿Será una traición?
¡Una mujer!
Dormida parece ...
Ella debe ser.
¡Capitán, Leonello!
¿Qué vas a hacer?
¡Pero es tan hermosa!
verla dormir
es soñar y aprender
a sentir.

¡Oh, mujer!
Bella flor ...
¿Quién supiera lo que sueñas tú?
Cabecita que duermes, un sueño feliz.
¿Qué ideal pensamiento se adueña de ti?
¿Qué ilusión tienes tú, cabecita gentil?
La inquietud
que adivino ya en tu frente
quiero sorprender,
y que mis labios puedan al besar,
dulcemente aprisionar
tus ensueños de mujer.
¡Qué hermosa está!
¡Leonello!,
esto es indigno de un capitán.
Ve a buscar las aventuras
en tus locos amoríos ...
No mancilles este hogar.
Rosina:
¡Ay!, que se va ...
¡Quién es! ¡Un hombre!
Leonello:
Señora ...
Rosina:
¿Dónde vais?
Leonello:
Yo os diré.
Rosina:
Atentáis a mi nombre.
¡No lo quiero saber!
Leonello:
Disculpadme.
Rosina:
¿Por dónde entrasteis aquí?
Leonello:
Escuchadme, os lo ruego.
Rosina:
¿Qué podríais decir?
Leonello:
Señora mía, perdón os pido
y aguardo rendido
vuestra sanción severa.
Rosina:
Sois un osado
que en vano espera
lograr perdón.
Leonello:
El capitán Leonello
Sólo ha podido
pecar de amor.
Rosina:
¡Ah! El capitán Leonello ...
Sí; conozco aventuras
que la fama pregona
de ese buen capitán.
De un amor como el vuestro,
¿qué se puede esperar?
Torbellino de pasiones
y locuras nada más.

Ese amor, que sentís
es aroma que el viento renueva,
Y el amor no es así.
El cariño verdadero
dormidito en el alma se lleva;
capullito que quizá
con el tiempo se abrirá.
Leonello:
Yo siento,
Una pena aquí escondida
como un nuevo sentimiento,
que es suspiro y es lamento
que se escapa de mi vida.
Rosina:
No os importe padecer,
que un amor de verdad
no ha de florecer
si no sabe suspirar.
Leonello:
Un cariño verdadero
dormidito en el alma tenía,
y al mirarme junto a vos,
mi cariño despertó.
Rosina:
Lo dudo.
Leonello:
¡Lo duda ... !
Rosina:
La historia pasada
no debo olvidar.
Leonello:
Yo os juro ...
Rosina:
Es inútil.
Leonello:
Mi fe de soldado
lo puede jurar.
Rosina:
Os ciega el deseo.
Leonello:
Creedme, señora.
Rosina:
No os creo.
Leonello:
Princesa, mi espada os ofrece
probar que merece
tan altos favores.
Pedidme, señora, que hiera,
que mate, que muera,
por vuestros amores.
Ved que os ofrezco
vida y honor.
Y honrarse mi espada querría
sabiendo, alma mía,
que el premio sois vos.
Rosina:
¡Callaos!
Leonello:
Prestadme oído.
Rosina: (aparte)
Ya está en mis redes.
Leonello:
Miradme al menos
ya arrepentido.
Rosina:
No seguid.
Leonello:
¡Escuchad!
Rosina:
Desistid.
Leonello:
¡Por piedad!
¡Mi amor no consigue siquiera
saber que le espera
vuestro perdón!
Rosina:
¡Dios mío!
Leonello:
Princesa ...
Hablad, por favor
Rosina:
Si queréis ser feliz
olvidaos de ese nuevo amor.
Corred la vida
sin pensar en mí.
Leonello:
¡Tal vez no pueda ya
vivir sin vos.
Rosina:
Si es verdad que sabéis
un cariño sentir,
aprended como yo
la virtud de sufrir.
Rosina:
Y quizá el amor
llegará pronto a ser nueva luz
que es la risa del amanecer.
Leonello:
Esperanzas de amor
iluminan mi ser como luz
que se enciende con la risa del amanecer.
Los dos:
Y acaso un día
su canción dirán
unos labios de galán
y unos ojos de mujer.
(hablado)
Rosina:
Bueno, mi capitán, ahora...
Leonello:
Señora, ¿tan pronto?
Rosina:
No hay más remedio.
Leonello:
Obedezco; pero...
¿os veré mañana?
Rosina:
Nos veremos...
Leonello:
¿Aquí?
Rosina:
Aquí, no. En el mirador.
Leonello:
Pues... hasta mañana.
Rosina:
Hasta mañana.
Ya es mío.
Rosina: (cantado)
Marinela, Marinela,
con su triste cantinela
se consuela
de un olvido maldecido.
Mari, Marinela.
Campesina, campesina,
como errante golondrina,
vas en busca del amor.
¡Pobre golondrina
que al azar camina...
Leonello: (hablado)
Princesa, princesa,
canta por favor.
Quiero escucharte, sigue.
ya sé qué es el amor.
(cantado)
Acude, vida mía.
Escúchame. Soy yo.
Aquel aventurero
hoy busca un tierno amor.
Al fin
ya en mi pecho nació
el cariño ideal.
Princesa; no temas.
Mi honor guarda el tuyo.
¡Volverá tu capitán.

Dúo Final: "Pero, capitán ..."
(Rosina y Leonello)

Rosina:
Pero, capitán ...
¿Qué vais a hacer ... ?
¿Vais a matar ... ?
Decidme a quién ...
Estáis gallardo de veras ...
El gesto airado os va bien ...
Guardad la espada ...
No me asustéis.
Leonello:
¿Por qué Rosina,
por qué os burláis de mí?
¿Por qué mi duelo y mi pena
os hacen reír?
Dejadme que al partir maltrecho,
salgan de mi pecho ayes de dolor.
De un loco amor arrepentido,
soñé un feliz hogar risueño
y todo se ha desvanecido, como un sueño.
Rosina:
Con ayes y con lamentos
los sufrimientos no podréis vencer.
Tened valor y fortaleza
templad el corazón en el dolor,
abrid el alma a la tristeza,
que es ahora cuando empieza, el amor.
Leonello:
¡Imposible! Para mí no hay amor.
Rosina:
¡Ja, ja, ja, ja!
Leonello:
Volvéis a reíros ...
Rosina:
¡Cómo no voy a reír ... !
Leonello:
¡Creedme, Rosina!
Rosina:
¿No mentís?
Leonello:
Mi amor es sincero,
mi amor es verdad.
Rosina:
¡Amor y pena
debéis olvidar!
Leonello:
Yo sabré buscar la muerte.
Rosina:
Así no moriréis de amor.
Leonello:
¡Oídme! Ya que mi dicha
será imposible con vos,
engañadme diciendo
que no olvidáis mi amor.
Rosina:
¿Qué pretendéis con ello?
Leonello:
Hacedme la ilusión
de que suena siempre
en mi oído, vuestra voz.
¡Jamás la olvidaría!
Decídmelo, por Dios.
Ved que me consume
La desesperación.
Rosina:
<¡Mujer, primorosa clavellina
que brindas el amor ... !>
Leonello:
No, no, Rosina ...
Mi pasado olvida.
Rosina:
Es una cancioncilla
Que vino a mí, sin pensar.
Leonello:
Os ruego, os suplico ...
Soy un amante sincero
que quiere consagraros su fe.
Caen sobre mí las maldiciones
de cuantas mujeres burlé.
Pero en vos llega al fin
el castigo de mi torpe afán
y aquella risa tan alegre ayer
en amargura se convertirá.
Rosina:
¡Mi Leonello ... !
Rosina:
Al fin el amor
ilumina mi a ser
como luz que es la risa del amanecer.
Leonello:
Al fin el amor
ilumina mi ser como luz
que se enciende con la risa del amanecer.
Los Dos:
Y siempre unidos
su canción dirán
Unos labios de galán ...
(salen todos)
Pietro:
Muy bien, muy bien.
Toribio:
¡Enhorabuena, capitán!
Leonello:
El príncipe ... ¡ridículo!
Toribio:
Hijo, por tres mil florines,
no se puede hacer más.
Rosina:
Bien. Toribio.
Leonello:
¿Qué?
Toribio:
Toribio Clarinetti; en mí tenéis
una amistad ... y un arpa.
Rosina:
Y desde hoy, nuestro mayordomo.
Leonello:
Pero, ¿Es todo una farsa?
Rosina:
Todo, menos mi cariño.
Leonello:
Y el mío ... el que empezó
Oyéndote cantar ...
Rosina:
¡Bendita sea, La Canción del Olvido!

http://www.zarzuelacartagena.com/letras/letras_cancion.htm
http://es.m.wikipedia.org/wiki/La_canción_del_olvido/

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