domingo, 5 de julio de 2015

SIBELIUS....CONCIERTO PARA VIOLIN Y ORQUESTA OPUS 47




Sibelius fue autor de varios poemas sinfónicos de carácter descriptivo del norte de Europa: Una Saga, El cisne de Tuonela y la conocida Finlandia corresponden a la primera época, mientras que son posteriores La hija Pohjola y Tapiola. En sus comienzos, fue influido por el estilo nórdico de Chaikovski, Borodin y, sobre todo, Grieg. Al regresar de Viena investigó las raíces nacionalistas como reacción a las medidas paneslavistas del zar Alejandro III. Estuvo empapado de la literatura de su país, especialmente de la epopeya nacional Kalevala. No fue un innovador de las formas, aunque hizo un uso propio de la orquestación y de los acordes tradicionales.

El Concierto para Violín y Orquesta opus 47 , es una pieza indiscutiblemente genial, y es a la vez una de sus obras más ejecutadas, con más de un centenar de grabaciones. Es además el concierto para violín más interpretado del siglo XX (aunque en honor a la verdad date de sus primerísimos años), no hay virtuoso que se precie desde Jascha Heifetz que no haya desafiado a sus compases.

El estilo de la obra, absolutamente romántico, ha contribuido a este éxito. Hay que señalar que quizá no sea ésta la línea más habitual de Sibelius, al menos del mejor Sibelius, pero no por ello deja de formar parte de su personalidad musical. Es más, como veremos en seguida, esta obra destila emociones personales del autor, está inmensamente unida a su propia experiencia vital. Sin ser una obra autobiográfica (como no lo es prácticamente ninguna obra del nuestro autor), estamos ante un trabajo enormemente implicado en el sentir del músico finlandés.

La obra se enmarca de hecho dentro del periodo romántico del autor, donde su música se aproxima al estilo del postromanticismo de los países nórdicos, con trato exquisito de la melodía y un refinado cromatismo, además de una tendencia hacia el diatonismo sin renunciar a la coloración modal. Este concierto corresponde a un ansia de Sibelius hacia la música pura que ya se había manifestado con las dos primeras sinfonías, y a una búsqueda de música que, sin perder su personalidad netamente finesa, pudieran llegar al público más allá del país de los mil lagos. En primer lugar hablaremos de la historia de la composición de la obra hasta el estreno de su versión final. Después analizaremos uno por uno los movimientos de la versión fina




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Jean Sibelius siempre soñó con ser un gran virtuoso de su instrumento, el violín, que amó profundamente. Desde que se inició en él soñó en dedicarse en exclusiva, hasta el punto en que su autoconcepción fue en un primer momento la de virtuoso mucho más que como compositor aun cuando ya daba muestras de que su genialidad residía en la creación y no en la interpretación. Este sueño fue disminuyendo tras el estreno de Kullervo. Pero permaneció siempre en el ánimo del compositor como una espina clavada.

En marzo de 1915 escribirá en su diario: "soñé que tenía 12 años y era un virtuoso. El cielo de mi niñez está lleno de estrellas... demasiadas estrellas". La composición de la Sonatina para violín y piano opus 80 había despertado esos sueños de su juventud, y quizá años antes esto había ocurrido con su obra maestra dedicada al violín, su concierto.

Jean Sibelius había dejado atrás este sueño en la década de los 1890, y no compondría durante unos cuantos años ninguna obra para violín solista. En su época de estudiante en cambio había escritos docenas de piezas para violín y piano, alguna de ellas se sitúan entre las composiciones más destacadas de aquellos años. Pero en la década de 1890 su impulso creador se dedica a explorar nuevos medios para su música, con un impulso arrebatador que le hizo centrarse fundamentalmente en la orquesta, sin duda el "instrumento" que verdaderamente llegaría a dominar como un virtuoso indiscutible.

Tras el triunfo que había supuesto el estreno de sus dos primeras sinfonías (1899 y 1902), nuestro músico había concebido numerosos y novedosos proyectos. En verano de 1902, mientras disfrutaba de una estancia junto al mar en la localidad de Tvärminne, escribe a su amigo Axel Carpelan sobre algunas de las canciones que acababa de escribir (del opus 37), y sobre sus futuros proyectos: una balada con texto del Kanteletar para la gran soprano Ida Ekman, un ballet, un libro con piezas para piano, una fantasía orquestal, un cuarteto de cuerda... y un concierto para violín. De todos estos proyectos sólo salieron adelante el cuarteto, aunque muchos años después (el cuarteto "Voces intimae", del que se encuentran esbozos ya en esta época) y el concierto.
http://www.hagaselamusica.com/ficha-compositores/nacionalismo/sibelius-jean/
http://sibeliusencastellano.blogspot.com.es/2009/03/concierto-para-violin-opus-47-1.html


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