jueves, 13 de agosto de 2015

"LA ARAUCARIA"......DON ALONSO DE ERCILLA Y ZÚÑIGA



Don Alonso de Ercilla y Zúñiga nació en Madrid, España, el 7 de agosto de 1533. De origen noble, recibió una esmerada formación literaria y desde muy joven actuó como paje del que había de ser el rey Felipe II de España. Con él viajó a Flandes y a Inglaterra. En 1555, Alonso se embarcó rumbo a Perú con Jerónimo de Alderete con el propósito de participar en la lucha contra los Araucanos, posteriormente llegó a Chile en 1557 comandado por García Hurtado de Mendoza luego de la muerte de Alderete en Panamá. El propio Ercilla puntualiza haber sido el primero en llegar a las costas chilenas (el 28 de febrero de 1558 a las dos de la tarde):
"Aquí llegó, donde otro no ha llegado,
don Alonso de Ercilla, que el primero
en un pequeño barco deslastrado,
con solo diez pasó el desaguadero
el año de cincuenta y ocho entrado
sobre mil y quinientos, por Hebrero,
a las dos de la tarde, el postrer día,
volviendo a la dejada compañía".
(Estrofa XXIX, Canto XXXVI de "La Araucana")
El poeta y soldado Ercilla estuvo en el teatro de operaciones de la Guerra de Arauco en 1557 hasta finales del año siguiente, luego que un incidente ocurrido en la ciudad de La Imperial, fuera la causa de su destierro al Perú, ordenado por el gobernador García Hurtado de Mendoza.
La fama de Ercilla como poeta se debe a "La Araucana", uno de los pilares de la épica castellana. Compuesta en octavas reales y dividida en tres partes con un total de 37 cantos, la obra ofrece la crónica de los cruentos enfrentamientos entre araucanos y españoles en tierras de Chile. Al respecto de este poema decía don Roque Esteban Scarpa, Premio Nacional de Literatura 1980: "Chile tiene el honor, gracias a don Alonso de Ercilla y Zúñiga, de ser la única nación posterior a la Edad Media cuyo nacimiento es cantado en un poema épico como lo fueron España con el "Poema del Cid", Francia con "La Chason de Roland" o el pueblo germano con "Los Nibelungos"…
La primera parte del poema consta de 15 cantos, y narra, como se ha dicho, los comienzos de la conquista de Chile. Con una descripción del paisaje y del hombre americanos, y con singular acierto, Ercilla describe las hazañas bélicas que protagonizan españoles y araucanos, exaltando la bravura de estos últimos en la defensa de su tierra y su libertad, la obra fue así escrita inicialmente en el escenario de los hechos que canta:
"… Muchas veces en cuero por falta de papel, y en pedazos de cartas, algunos tan pequeños que apenas cabían seis versos, que no me
costó después poco trabajo juntarlos; y por esto, y por la humildad con que va la obra, como criada en tan pobres pañales; acompañándola el celo y la intención con que se hizo, espero será parte para poder sufrir quien las leyere las faltas que lleva"…
(del Prólogo de don Alonso de Ercilla y Zúñiga)
En el comienzo de cada canto se nota una observación de tipo moral o filosófico, el empleo de la octava real y la idealización del paisaje y de los personajes.
Desde su aparición, en 1569, "La Araucana", costeada por su propio autor, obtuvo éxito, lo que obligó a Ercilla a preparar la segunda parte en 1578 y, más tarde, en 1589, la tercera parte. El poema completo con sus tres partes se publicó en Madrid, por primera vez, en 1590. Valorada desde sus inicios, esta pieza clave del Siglo de Oro español, aparece ya distinguida en el escrutinio los libros del Quijote de Miguel de Cervantes, donde es destacada conjuntamente con "La Austriada" de Juan Rufo y "El Montserrat" de Cristóbal de Virués.
A diferencia de otros poemas épicos, "La Araucana" no presenta un protagonista individual, sino colectivo, que unas veces corresponde al grupo araucano y otras al español. La heroica valentía de los indígenas impresionó vivamente a Ercilla, quien describió con brillantez la gallardía de caudillos araucanos tales como Lautaro y Tucapel.
En 1569 se publicó la primera parte de "La Araucana" con los quince primeros cantos, compuestos en el escenario de los hechos. Posteriormente, en 1578 y 1589, aparecieron las dos partes restantes, cuando el autor, ya establecido en Madrid, había recibido el público reconocimiento por su edición primera.
Ya casado con doña María de Bazán y habiendo sido nombrado gentilhombre de la Corte y Caballero de la Orden de Santiago, don Alonso de Ercilla y Zúñiga, que desde 1580 ejerció como censor de libros por encargo del Consejo de Castilla, falleció en Madrid el 29 de Noviembre de 1594.
Relación entre las dos obras más
famosas de la literatura española
Cabe destacar en este trabajo la estrecha relación que hay entre la famosa obra "El Hidalgo Don Quijote de la Mancha" de Miguel de Cervantes y "La Araucana" de Alonso de Ercilla: Sí se observamos las portadillas de ambas obras, contenidas en esta misma página, podrá observarse que la primera edición del Quijote fue impresa en Madrid en el año 1605 por Juan de la Cuesta, el mismo editor que también publicaría, cinco años después, una de las ediciones de "La Araucana" con sus tres partes.
Agreguemos que en nuestra investigación descubrimos que según don José Toribio Medina (el más importante biógrafo de Ercilla, sin lugar a dudas) Ercilla y Cervantes debieron conocerse durante la campaña de Portugal y las Islas Azores, emprendida por Felipe II entre 1580 y 1583, en la cual ambos escritores y soldados participaron.
El mejor poema motivado por la gesta del descubrimiento y conquista de América fue, sin duda, "La Araucana", de Alonso de Ercilla, una obra llena de detalles que hacen de ella un poema con dimensiones universales que lo convierten en el más genuino representante de la épica castellana.
La Araucana expresa la amargura del autor en cuanto a las desventuras padecidas en su expedición hacia la conquista de Chile. En esta obra se advierten precedentes clásicos (Virgilio y Lucano). La naturaleza es, en ocasiones, idealizada por momentos y, en otras ocasiones es tratada con realismo. En el poema, se reconoce el valor de los araucanos, que representan el verdadero héroe, por oposición a los españoles, quienes en ningún caso presentan los rasgos épicos de un Caupolican o un Lautaro.
La Araucana es la obra que incorpora temas indios a la literatura en lengua castellana, constituyendo un estupendo ejemplo de epopeya clásica. Junto a la historia central aparecen, como novedad, una serie de elementos distintos como historias mitológicas y descripción de ciudades.
Sus 37 cantos relatan con realismo e imparcialidad de crónica tanto el heroísmo castellano como el valor y la inquebrantable voluntad del pueblo aborigen, la temeridad de los caudillos Lautaro y Caupolican y describe con rara perfección lugares, costumbres y sentimientos. De los araucanos dice:
"Son de gesto robusto, desgarbados,
Bien formados los cuerpos y crecidos,
Espaldas grandes, pechos levantados,
Recios miembros, de nervios bien fornidos".
De Chile dice:
"Chile, fértil provincia señalada
en la región antártica famosa,
de remotas naciones respetada
por fuerte, principal y poderosa.
La gente que produce es tan granada
tan soberbia, gallarda y belicosa
que no ha sido por rey jamás regida,
ni a extranjero dominio sometida".
A pesar de utilizar una estrofa típicamente renacentista, la octava real, trata temas que después serán muy frecuentes en la literatura barroca; la honradez, la fugacidad de la vida y la variabilidad de la fortuna.
El gran protagonista de esta epopeya es el pueblo araucano, del que se destacan con enérgicos relieves los caudillos Lautaro, Tucapel, Rengo, Galbarino, Colocolo (que entusiasmó a Voltaire, quien lo comparó con Néstor, el más sabio de los griegos según "La Ilíada"), y especialmente Caupolicán, cuyo suplicio y muerte inspiran a Ercilla admirables estrofas. El relato es narración fiel a los hechos.
Ercilla tuvo múltiples modelos e inspiradores, pero en general obró sobre él en forma directa "Orlando" de Ariosto, por quien Ercilla sentía verdadera pasión. "La Araucana" no alcanza la grandeza poética del "Orlando" ni el carácter de grandiosa epopeya nacional de "Los Lusiadas" de Camoens, pero tiene momentos de grandiosa eficacia poética. Esta obra está dedicada al rey Felipe II.
Alonso de Ercilla
La Araucana (fragmento)


" Mancháis la clara estirpe y descendencia,
y engerís en el tronco generoso
una incurable plaga, una dolencia,
un deshonor perpetuo, ignominioso.
Mirad de los contrarios la impotencia,
la falta del aliento y el fogoso
latir de los caballos, las ijadas
llenas de sangre, y de sudor bañadas.
No os desnudéis del hábito y costumbre
que de nuestros abuelos mantenemos,
ni el araucano nombre de la cumbre
a estado tan infame derribemos.
Huid el grave yugo y servidumbre,
al duro hierro osado pecho demos.
¿Por qué mostráis espaldas esforzadas
que son de los peligros reservadas?
Fijad esto que digo en la memoria;
que el ciego y torpe miedo os va turbando:
Dejad de vos al mundo eterna historia,
vuestra sujeta patria libertando.
Volved, no rehuséis tan gran vitoria;
que os está el hado próspero llamando.
A lo menos fijad el pie ligero:
veréis cómo en defensa vuestra muero.
En esto una nervosa y gruesa lanza
contra Valdivia, su señor, blandía;
dando de sí gran muestra y esperanza,
por más los persuadir, arremetía;
y entre el hierro español así se lanza,
como con gran calor en agua fría
se arroja el ciervo en el caliente estío
para templar el sol con algún frío.
De sólo el primer bote uno atraviesa,
otro apunta por medio del costado,
y aunque la dura lanza era muy gruesa,
salió el hierro sangriento al otro lado.
Salta, vuelve, revuelve con gran priesa,
y barrenando el muslo a otro soldado,
en él la fuerte pica fué rompida,
quedando un grueso trozo en la herida.
Rota la fiera asta, luego afierra
del suelo una pesada y dura maza.
Mata, hiere, destronca y echa a tierra,
haciendo en breve espacio larga plaza.
En él se resumió toda la guerra;
cesa el alcance y dan en él la caza.
Mas él aquí y allí va tan liviano,
que hieren, por herirle, el aire vano. "
http://www.epdlp.com/texto.php?id2=2475 http://html.rincondelvago.com/la-araucana_alonso-de-ercilla…


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