lunes, 10 de octubre de 2016

ISADORA DUNCAN.....LA PASION POR LA DANZA SP




La bailarina Isadora Duncan, cuyo nombre completo era Dora Angela Duncan, nació el 27 de Mayo de 1878 en San Francisco (California, Estados Unidos). Su padre, Joseph Charles Duncan, fue encarcelado por planear el robo de un banco poco después de haber nacido Isadora. Su madre, Dora Grey, solicitó el divorcio a pesar de que su marido fue absuelto de los cargos tras una larga contienda judicial. Aunque de pequeña la llamaban Angela, ella adoptó el nombre de Isadora por la reminiscencia clásica del nombre. La pasión de Isadora por la danza comenzó muy pronto en su infancia: a los cinco años le dijo a su madre que sería bailarina y revolucionaria. Con frecuencia podía vérsela en la playa practicando nuevos movimientos de danza al compás de las olas y enseñando a moverse a otras niñas. A los diez años dejó los estudios para dar clases de ballet.


Isadora Duncan
Isadora Duncan en su juventud


Mientras tanto, la madre luchaba para mantener a su familia dando clases privadas de piano y se encargaba personalmente de la educación de su hija. Le enseñaba la cultura clásica griega, el gusto por la música clásica, el paganismo y un concepto muy avanzado de la femineidad.
Cuando alcanzó la adolescencia, una bibliotecaria decidió introducir a Isadora en las letras y la filosofía, y así John Keats, Walt Whitman y Friedrich Nietzsche, quienes formaron el carácter indomable y soñador de Isadora. Con su familia se mudó a Chicago donde estudia danza clásica. Luego, al perder todo en un incendio, la familia se traslada a Nueva York, donde la jove. Allí Isadora, que tenía 19 años, conoce al dramaturgo Augustin Daly, quien le da una oportunidad en su compañía de teatro.
A los 21 años viajó a Londres donde su peculiar estilo de danza, inspirado en la Grecia clásica y en las fuerzas de la naturaleza, pleno de innovaciones musicales y de estilo, y lejano de la concepción atlética de la danza americana, fue acogido con entusiasmo, ya que en Europa las vanguardias estaban floreciendo en todas las artes.
En esa época, Isadora entra a estudiar artes en el British Museum, donde encontró la gran inspiración para sus danzas que evocaban los movimientos y las vestimentas de las griegas antiguas, con túnicas y descalza. Además, tenía la asombrosa ocurrencia (para la época) de bailar música no compuesta para tal propósito (como Schubert o Chopin), y basaba sus coreografías en pinturas de Boticceli o temas clásicos. Así, en la libertad y el atrevimiento de Isadora, que rompían con la rígidez del ballet clásico, tuvo su génesis la danza moderna.


Isadora Duncan
Isadora Duncan y sus bailarinas durante una actuación en el Teatro Booth en Nueva York (1917)


A pesar de su éxito, muchos críticos rechazaban sus maneras provocativas para la época: descalza, con túnicas, sin maquillarse e interpretando músicas no escritas específicamente para la danza. Su primera escuela de danza la fundó en Grunewald (Alemania) y puso como directora a su hermana Elizabeth que elegía a niñas pobres y las ayudaba económicamente además de enseñarles a bailar. A estas niñas se las conocía como "Las Isadorables", un juego de palabras. Ya alcanzada la fama, fundó varias escuelas de danza por Europa y se hizo cargo de diestras bailarinas como Martha Graham y Mary Wigham. En 1902 compró una colina en Atenas para hacer realidad su proyecto de crear un templo de la danza, un proyecto que finalmente no pudo completar por cuestiones económicas.


Isadora Duncan
Isadora Duncan con su hija Deirdre y el padre de esta Edward Craig Gordon


Isadora era atea, bisexual, socialista, revolucionaria y partidaria del amor libre. Tuvo numerosos amantes, tanto hombres como mujeres. Su primer amor duradero y amigo de por vida fue el escenógrafo inglés Edward Gordon Craig, con el que tuvo una hija llamada Deirdre. Su segundo hijo, Patrick, fue fruto de su relación con el millonario Paris Singer (heredero del imperio de las máquinas de coser Singer) Su vida bohemia no era un secreto para nadie, y mientras viajaba y fundaba escuelas de danza en diversos lugares como Francia, Alemania y Rusia, donde tuvo como alumnas a la gran bailarina y técnica Martha Graham y a Mary Wigham, su vida amorosa era tormentosa, fugáz y muy variada. Entre sus amantes se cuentan Iván Miroski, Oscar Berege, Mercedes De Acosta, Heirich Thode o Eleonora Duse. Ninguno de ellos logró sosegar o encerrar el espíritu de Isadora, quien prefería las relaciones libres.
Por si fuera poco, esta mujer transgresora tuvo dos niños fuera del matrimonio. En 1913, la tragedia llegó a su vida pues los dos niños Deidre y Patrik fueron víctimas de un accidente automovilístico en el que resultaron ahogados en el río Sena, junto a su niñera. Por si fuera poco, ocho meses después de la tragedia tuvo otro hijo, que murió en sus brazos a los veinte minutos de nacer. Durante mucho tiempo, Isadora estuvo fuera del escenario, pues la pena realmente la había doblegado. La depresión, el alcohol y los excesos sexuales alejaron a Isadora de los escenarios durante algún tiempo. Intentó suicidarse en varias ocasiones y le escribiría a un amigo: "mi pobre cerebro ha sido enloquecido más de lo que nadie puede saber". Pero no para siempre y pronto estuvo de nuevo en romance apasionado con su verdadero amor: la danza.


Isadora Duncan y Serguei Esenin
Isadora Duncan junto al gran añor de su vida, Serguei Esenin (1922)


Isadora y Elizabeth Duncan
Isadora Duncan y su hermana Elizabeth, también bailarina, dicen adiós
a Nueva York para irse a una gira por Europa (1922)


En 1912, el corazón de Isadora se vio conquistado por la dulzura y la libertad del poeta también bohemio Serguei Esenin. Él era diecisiete años menor que ella, pero ella deseaba que él fuera su acompañante en viajes largos que hacía por trabajo y la edad no fue un impedimento. Así, la pareja viajó mucho por todo el mundo para que Isadora siguiera mostrando su baile natural y su adoración por la belleza humana.
Luego regresaron juntos a Estados Unidos, donde inmediatamente los rechazaron acusandolos de bolcheviques y la prensa fue increíblemente hostil y agresiva, haciendo que la vida fuera allí muy incómoda para una persona sensible como Isadora, por lo que decidió marcharse del país que la vio nacer y regresar con su esposo a Europa. Por esta epoca Esenin había empezado a presentar trastornos mentales y verdaderas depresiones, por lo que la vida de pareja se había vuelto bastante inestable. En 1925, él decidió abandonar a Isadora y regresar a la antigua Unión Soviética, donde se suicidó.


Isadora Duncan


Isadora Duncan


Isadora se trasladó a Niza, en la Riviera Francesa y siguió su carrera artística con gran éxito. Su influencia como bailarina genial, artista innovadora y libre de ataduras, crítica de la cultura y el arte, revolucionaria, y defensora de los derechos de la mujer, la han convertido en una de las personas más destacadas del siglo XX.
Murió el 14 de Septiembre de 1927, en un absurdo accidente, estrangulada por su propia bufanda que se enganchó en una rueda de su descapotable mientras conducía. Curiosamente desde la muerte de sus hijos, ahogados en un coche, sólo montaba en descapotables por temor a que le sucediera lo mismo. Su cuerpo está enterrado en el cementerio Pére Lachaise de París. En 1928 se publicó su autobiografía póstuma, titulada Mi vida.


Isadora (Karel Reisz, 1968)
Escena de la película Isadora (1968), en la que Vanessa Redgrave interpreta a la protagonista


"Imagina una bailarina que, después de un largo estudio, oración e inspiración, ha adquirido tal grado de destreza que su cuerpo es simplemente la manifestación luminosa de su alma; cuyo cuerpo danza con los acordes de una música oída interiormente, en una expresión de algo externo, un mundo más profundo. Esta es la verdadera danza creativa, natural pero no imitativa, que habla en movimiento fuera de sí misma y fuera de cualquier cosa más grande que todas las identidades".
La piedra filosofal de la danza, 1920


"Pasé muchos días y noches en el estudio, buscando aquel baile que pudiera ser la expresión divina del espíritu humano por medio del movimiento del cuerpo. Durante horas yo permanecería de pie, mis manos dobladas entre mi pecho, cubriendo el plexo solar... Estaba buscando, y finalmente descubrí, la primavera central de todo el movimiento, el cráter del poder de motor, la unidad de la cual todas las desviaciones del movimiento nacen, el espejo de la visión para la creación del baile."
Mi vida, 1928
POEMA A LA MEMORIA DE ISADORA DUNCAN Y SERGE 


  ¡Ay, Isadora, diosa antigua
de extraordinaria belleza,
renacida para el hombre moderno!
Con tu pequeña túnica de gasa incolora
danzas alrededor del dios Pan
y ya las bacantes quedan seducidas
ante la armonía y elasticidad de tu cuerpo.
¿Qué transmitías con tus gestos,
con tus elocuentes brazos,
con tu lindísimo cuello de cisne,
con esas piernas de ninfa de los bosques?
¡Oh diosa del ritmo,
dríade que nos besa,
mientras danza!
Acá viniste para mostrarnos
que la pura belleza femenil,
la belleza de la antigüedad griega,
la belleza de la danza clásica griega,
la mujer en estado sublime...
todo ello había cobrado vida en ti.
    
  Isadora: tú y la danza.
Con esos ritmos...
—fluidez de movimientos,
depurada expresión que provoca
fuerte emoción interna—
ya nos penetra tu aire sibilino.
Esos delicados gestos
que denotan tu divinidad...
¿cómo renacieron,
dónde su raíz auroral?
Yesenin compone unos versos
que tus formas consagran;
y te observa embelesado
sintiendo el suave tacto
de tu luz en su selvática alma.
"La expresión, sí;
cuidad la expresión:
el rostro es el alma".
Sabed que Isadora abrió sus brazos,
que Serguéi cayó de rodillas, abrazóndola,
y exclamando con voz entrecortada:
—¡Isadora, Isadora mía, mía!
Luego, ella bailó,
y él recitó poesías.
Qué profético fue, ¡oh diosa!,
el tiempo que viviste,
pues te procuró la íntima tragedia.
Todo lo diste con la danza:
la suavidad, la armonía,
la noble expresión...
Ahí estás con tu corta túnica,
con tus doradas sandalias,
danzando en las alturas
de un siglo que mira atrás,
redescubriendo vieja alborada.
Aquel, siempre odiado, echarpe
—en connivencia con la rueda del coche—
acabó con tu vida;
con una vida rebosante de belleza
y delicadeza femenil;
mas jamás con tu imponente danza.
—Es un niño, un poeta-niño
que compone poemas de cielo.
Y si tú no lo dijiste,
lo digo yo, con entereza.
A ti, dulce Isadora,
las arreboladas nubes
única diosa te proclaman.
Y sobre blancas nubes
os encontraréis de nuevo los dos:
tú, la diosa de la danza griega,
y ese alocado poeta ruso que,
sobre ladridos de perro, canta.

http://mujeres-riot.webcindario.com/Isadora_Duncan.htm
 http://www.poesi.as/pcjuarey82.htm





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