martes, 15 de septiembre de 2015

ZARZUELA.....LA ROSA DE AZAFRAN Y JACINTO GUERRERO TORRES


La obra obtuvo un lisonjero éxito, repitiéndose varios números y quedando para la antología del género varios de ellos, sobre todo “La canción del sembrador” y “Las espigadoras”, pero destacando también la “Serenata”, el primer “Dúo de Sagrario y Juan Pedro”, la “Romanza de Sagrario”, “La monda de la rosa”, “La Jota Castellana” y dentro de los números cómicos el “Pasacalle” y “La caza del viudo”. Los libretistas se inspiraron en la comedia “El perro del hortelano” de Lope de Vega, pasando a ser Diana, la condesa de Belflor, Sagrario en la zarzuela, Juan Pedro revive al secretario Teodoro y Catalina a Marcela.

En el Libro de la Zarzuela se analiza musicalmente la obra, señalando, en el Acto I, que el preludio, como es habitual en las obras del género, viene introducido por los instrumentos más bullangueros de la orquesta, creando el ambiente propicio para el desarrollo de un drama que siempre viene tejido entre alegrías y tristezas. El coro habitual permite la presentación de los personajes, Catalina “Aunque soy de la mancha” una seguidilla tomada del acervo popular y ya usada por Barbieri en PAN Y TOROS, y Juan Pedro “Aunque soy forastero”, ambas melodías teñidas del color popular y el ritmo vivaracho ya presentado en la introducción. Luego Juan Pedro canta un aire de siembra “Cuando siembro voy cantando” aderezado por un ritmo muy marcado y el tamborileo de los platillos. Es una romanza muy bella que cuenta con la intervención del coro en un logrado juego entre solista y “tutti”. Sagrario y Juan Pedro cantan a dúo su amor mientras suena el arpa y la orquesta prepara un final enfervorizado en el que ambos coinciden en la tesitura más alta. Este fervor contrasta con el tono menor y el ritmo lento del “Nocturno” del pastor y de la “Serenata”. El dramatismo se va tejiendo lentamente a base de disonancias, pizzicato de la cuerda y la melodía destacada del violín. Para orillar momentáneamente la crueldad de las pasiones que se desarrollan en la obra, aparece el dúo cómico de Moniquito y Carmelo, el animado “Pasacalle”. El triángulo y la pandereta son el mejor acompañamiento para el canto de la tabla de multiplicar que se ve contrastada por un destacado ritmo de la cuerda baja. El trío que sigue entre Sagrario, Lorenza y Catalina, viene aderezado por la intervención del coro y una presentación exuberante que en seguida contrasta con la romanza de Sagrario “La rosa del azafrán es una flor arrogante”, momento lento al que de nuevo se opone el cómico de Lorenza “Me casé con un sastre”. El coro aparece haciendo eco a las intervenciones de los solistas y contestando a sus requerimientos. El Acto I finaliza con la intervención de Sagrario y Juan Pedro, en un dúo lleno de referencias folklóricas y pinceladas dramáticas, y el coro que de nuevo presenta el tema del principio de la obra.

El Acto II nos trae de nuevo los aires de fanfarria. El ritmo sincopado y la alegría del dúo cómico entre Catalina y Moniquito. Esta comicidad se ve aumentada en el dúo entre Moniquito y Carracuca, “La caza del viudo”, que empieza siendo lúgubre, con intervención del gong, para desarrollar una comicidad pícara que establece un respito al drama. Acto seguido Sagrario canta su romanza dolorida, “No me duele que se vaya”, acompañada del arpa, y en la que el oboe se encarga de proporcionar el contraste dramático. De nuevo llegan los cantes festivos; el coro y Catalina entonan una canción de espigadores decorada por los platillos y los acordes vivarachos de la orquesta. Esta canción equivale en esta obra al “Ay que ver, ay que ver” de LA MONTERIA o a “Las Lagarteranas” de EL HUESPED DEL SEVILLANO. Su alegría se contagia a Sagrario y Juan Pedro que se incorporan a la fiesta popular en la que se cantan coplas que tienen una clara referencia popular como son las Jotas, en este caso castellanas. El final de la obra está ya muy cerca y de nuevo hace aparición el drama, cantando Juan Pedro “Tengo una angustia de muerte” en una tesitura baja que acrecienta el dramatismo a base del trémolo de los violines y del arpa; ella le responde “Lo que tu quieres decirme ya me lo sé de memoria” estableciéndose un dúo en el que la comprensión va creciendo entre ambos jóvenes. Todo se ha solucionado y es el momento de la alegría; el coro y Rosario cantan un momento lleno de entusiasmo finalizando todo en un “tutti” de tesitura muy alta que pinta con claras pinceladas la felicidad de los protagonistas. 




La acción del primer acto se desarrolla en una casa de labradores acomodados. Criados, gañanes y pastores están celebrando la fiesta onomástica del amo. Cantos y bailes animan el cuadro. Juan Pedro, gañán distinguido por su laboriosidad y honradez, entona una copla que la intención enamoradiza orienta hacia Catalina, una criada de la casa. Pero a Catalina también la pretende Moniquito, un joven santero de la ermita, que entra en escena con una urna que protege a un San Roque. Ni el santo le vale a Moniquito en sus galanteos con la criada, que una vez más le rechaza. El tema de conversación de la tertulia es ahora con Generoso, loco porque perdió su hijo, patriota y dadivoso que aparece al frente de su «ejercito carlista», cuyas filas integran todos los críos del pueblo. Sagrario, ama de la casa, defiende al pobre viejo de las cuchufletas de la reunión. Juan Pedro está alegre porque mañana empiezan los trabajos de siembra. Su canción bien clara deja la idea: «Cuando siembro voy cantando porque pienso que al cantar, con el trigo voy sembrando mis amores al azar.» Sagrario se entera por Catalina de que Juan Pedro la ha requerido para platicar: «Con Juan Pedro mejor que con otro. que es un hombre formal. hacendoso, despierto. leal, fino en la palabra... y guapo de verdad», aprueba el ama; pero ordena que Juan Pedro salga aquel mismo día de la casa porque «no está bien mirao en el pueblo que dos novios duerman en la misma casa». Comunica al gañán la decisión de que se marche, pero no sin antes preguntarle cómo explican los hombres el amor. El ama no ha sido nunca novia. Tiene fama de orgullosa y ningún hombre se le acercó nunca para decirle una palabra de cariño. Juan Pedro empieza a explicarse, y pronto Sagrario une su contenida pasión a la de él: «No sé qué penas me están matando. ¡Parecen fogaradas de celos!» El ama pronto descubrió sus sentimientos. Pero Juan Pedro no ha comprendido que las palabras amorosas de Sagrario iban dirigidas a el, y en un encuentro con Catalina le pide una respuesta afirmativa a su amor. La criada ha escuchado el dúo de Sagrario y Juan Pedro, y su intuición de mujer le ha hecho comprender más de lo que el gañán ha entendido en el impulso del ama. Contesta a Juan Pedro con una negativa que decepciona al mozo. Como no habrá noviazgo, no hay ya necesidad de que el gañán se marche de la casa y cuando todos esperan que Sagrario pida a Juan Pedro que se quede, el ama insiste en que se vaya. En el segundo cuadro. Juan Pedro y un grupo de mozos salen de noche a rondar a las mozas. Todos creen que Juan Pedro va a cantar a Catalina, pero el gañán dice que es al ama Sagrario a quien quiere dedicar la copla. Llegan los rondadores a la casa del ama, donde se están realizando las tareas de mondar la rosa del azafrán, a las que cada hombre ayuda a la mujer que pretende. El ama Sagrario trabaja sin ayudador, y Juan Pedro, con intención, canta su copla: «Pero si una mocita no tiene amante, natural es que alguno venga a ayudarle.» Sagrario se ofende y el mozo se cree despreciado por su humilde procedencia: «Que culpa tiene el tomillo de haber nacido tan bajo.» Juan Pedro se ya, y Sagrario, presa de nerviosismo, suspende las faenas.

En el segundo acto, Juan Pedro sale del pueblo, pero vuelve a dar el pésame a Carracuca que enviudó. Confía a Custodia, mujer del pueblo, componedora, que siente añoranza del lugar, y que ha comprendido lo imposible de su intención con el ama. Pero él quiere establecerse y casarse con una mujer del pueblo. Aparece Catalina, y Juan Pedro vuelve a declararle su amor pero súbitamente sale el ama. Respetuoso el gañan, la saluda ceremoniosamente, pero Sagrario le dice que la llame por su nombre porque ya no es su ama. A preguntas de ella Juan Pedro le descubre los sentimientos de amor que hacia ella abrigaba. Sagrario no puede ya mas contener sus impulsos y le dice que ella también le quiere, pero las diferencias de clase les separan. Con rabia le ruega que se vuelva a marchar. «Cásate con otra, si quieres: pero que no la vea yo... porque me da una pena de morirme.» Juan Pedro ha decidido definitivamente alejarse del pueblo, pero ahí esta Custodia que le propone un plan que hará posible el casamiento del ama y el gañan. Solo es necesario que finja ser el hijo perdido de don Generoso. Juan Pedro se muestra reacio ante lo que el cree deshonroso, pero Custodia le hace ver que en la componenda no hay nada malo y que servirá para hacer la felicidad de el, de Sagrario y de don Generoso. Efectivamente, el viejo loco recibe a Juan Pedro con los brazos abiertos, y Sagrario que conoce la verdad, dice que a su «orgullo le basta que los demás se lo crean». Bienvenida sea la estratagema si ella permite al fin, la boda del ama y el gañán. 


Índice de escenas

Zarzuela en dos actos con los siguientes números musicales:
Acto I: 1. Preludio y escena “Aunque soy de la mancha….Aunque soy forastero rondo en la villa….No le digas a nadie que nos queremos”. 2. Canción del sembrador “Cuando siembro voy cantando”. 3. Dúo de Sagrario y Juan Pedro “Ama, lo que usted me pide….Manchega, flor y gala de la llanura”. 4. Nocturno “Como soy nena mía pastor de ovejas” y serenata “Hoy es sábado y no quiero dormir en la quintería”. 5. Pasacalle de las escaleras “Dos por dos son cuatro”. 6. La monda de la rosa “De mondar mucha rosa yo no me alabo…La rosa del azafrán es una flor arrogante….Me casé con un sastre”. 7. Final del acto I “Si quieres que te lo diga…Que culpa tiene el tomillo…..Perdone el ama Sagrario, perdone mi atrevimiento”. Acto II: 8. Dúo cómico “Pero ven acá”. 9. La caza del viudo “Y agora ¿qué vas a hacer?......La Juliana de casarse contigo tie gana”. 10. Romanza de Sagrario “No me duele que se vaya”. 11. Las espigadoras “Esta mañana mu tempranito…..¡Ay ay ay ay, que trabajo nos manda el Señor!”. 12. Jota castellana “Bisturí, bisturí…..Manzanares Manzanares ya no es tierra de manzanos….Quisiera ser tu pañuelo”. 13. Dúo final de Sagrario y Juan Pedro “Tengo una angustia de muerte….Lo que tu quieres decirme”.  
http://lazarzuela.webcindario.com/RES/r_larosa.htm


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