lunes, 19 de octubre de 2015

JEAN SIBELIUS...SINFONIA Nº 5 OPUS 82








La Quinta Sinfonía fue pensada por Jan Sibelius ya en 1912 y terminada por primera vez en 1915. Esta versión preliminar fue estrenada por el director Robert Kajanus, en ocasión del quincuagésimo cumpleaños del compositor, el 8 de diciembre de 1915. Sibelius comenzó a reescribirla después de esta presentación, y terminó finalmente la obra en 1919. Sibelius dirigió esa versión en el mes de noviembre de 1919. Es un contraste total con respecto a la Cuarta Sinfonía, interior y nebulosa. Con la Quinta, Sibelius vuelve al mundo enérgico de la Segunda, pero con un grado de sofisticación notablemente mayor.
 unque su tono positivo pueda sugerir otra cosa, la Quinta Sinfonía le dio más trabajo a Sibelius que cualquier otra de sus obras. La primera versión, que le llevó tres años terminar, le desagradó. Hizo extensas revisiones después de la premiére, a fines de 1915. En 1916 se presentó una segunda versión, pero el compositor seguía sin estar satisfecho. Planeaba tener la obra lista para una presentación en 1917, pero la Primera Guerra Mundial y más tarde la guerra civil de Finlandia le impidieron trabajar en ella. Como esas guerras cortaron el flujo de ingresos que Sibelius recibía de su editor alemán, se vio obligado a componer pequeñas piezas para piano y canciones para ganarse la vida. Volvió a la Quinta después que cesaron las hostilidades. La obra adquirió su forma definitiva en 1919.


Es un contraste total con respecto a la Cuarta Sinfonía, interior y nebulosa. Con la Quinta, Sibelius vuelve al mundo enérgico de la Segunda, pero con un grado de sofisticación notablemente mayor. Dejando atrás los experimentos de la Cuarta con la tonalidad vaga, moldeó la diatónica Quinta decididamente en Mi bemol mayor.

Sibelius se sentía intrigado por el concepto de lo que es un movimiento. ¿En qué medida un movimiento es una pieza independiente, y en qué medida es parte integrante de un conjunto mayor? La forma en la que el tercer movimiento de la Segunda Sinfonía se funde con el final constituye un indicio previo de la preocupación de Sibelius acerca de esta cuestión. Su solución final es moldear la Séptima Sinfonía en un movimiento continuo. En la Quinta, cada uno de los dos movimientos externos actúa como dos movimientos combinados en uno. En realidad, en la primera versión de la sinfonía, el primer movimiento había sido dos movimientos separados. En su forma definitiva, el primer movimiento se inicia con una sección expansiva que es demasiado larga, demasiado complicada, demasiado estable como para ser una introducción. Justo cuando llega a una recapitulación inesperada, da lugar a un scherzo. Esta nueva sección es casi un vals, salvo por las irregularidades rítmicas presentes en el acompañamiento. Las dos secciones están integradas estrechamente, y un tiempo de 12/8 de la primera parte se convierte en la métrica de 3/4 del scherzo. El resultado es una música mucho más brillante sin un cambio de tiempo literal.

El final también funciona como dos movimientos, pero estos se compenetran mutuamente, más que en el primer movimiento. El avance perpetuo, que da comienzo al final, suena como un segundo scherzo, en el tiempo rápido de 2/4. Esta música da paso a un pasaje más lento en el que los tiempos están uniformemente agrupados de a tres. Este agrupamiento hace que ahora la música suene como un 3/2 lento, aunque, igual que en el primer movimiento, el tiempo no ha cambiado. Vuelve el scherzo, seguido por una peroración en el tiempo más lento, ahora finalmente escrito en el tiempo de 3/2.

Entre estos dos movimientos dobles se encuentra el andante, un intermezzo que es esencialmente un conjunto de variaciones sobre un tema simple.

El final de la Sinfonía es desusado. La idea más lenta del final se impone, ascendiendo gradualmente en sonido e intensidad. La tensión crece hasta el punto de ruptura, y ahí la música hace exactamente eso: se quiebra. Un movimiento que ha estado caracterizado por el sonido continuo, especialmente durante el ascenso final, por fin admite el silencio. El sonido sostenido ya es casi excesivo. Varios acordes cortos, plenos, aislados, puntualizan el silencio, cuando esta sinfonía realmente extraordinaria concluye de una manera realmente extraordinaria.
http://www.hagaselamusica.com/clasica-y-opera/obras-maestras/sinfonia-n-5-de-jan-sibelius/ 

1 comentario:

  1. Siempre Sibelius sugiere la luz del norte, y esta buena orquesta lo transmite. Eso es para mí Sibelius: luz

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