viernes, 12 de febrero de 2016

RAFAEL DE LEON...ROMANCE





Yo me acerqué hasta tu vera 
con miedo, ¿por qué negarlo?
En las sienes me latían 
cincuenta y dos desengaños; 
gris de paisaje en los ojos, 
risas sin sol en los labios, 
y el corazón jadeante 
como un pájaro cansado.
Yo me acerqué hasta tu vera 
con miedo, ¿por qué negarlo?
Te reventaba en la boca 
un clavel de veinte años 
y en la mejilla un süave 
melocotón sonrosado. 
Cuando dijistes: «Te quiero» 
fue tu voz igual que un caño 
de agua fresca en una tarde 
calurosa de verano.
Se me echó encima el cariño 
lo mismo que un toro bravo 
y quedé sobre la arena 
muerto de amor y sangrando 
por cuatro besos lentísimos 
que me brindaron tus labios.
De la sien a la cintura, 
de la garganta al costado. 
¡Qué boda sin requilorios 
sobre la hierba del campo! 
¡Qué marcha nupcial cantaba 
el viento sobre los álamos! 
¡Qué luna grande y redonda 
iluminó nuestro abrazo, 
y qué olor el de tu cuerpo 
a trigo recién cortado!
El pueblo, a las dos semanas 
hizo lengua en los colmados, 
en las barandas del río, 
en la azotea, en los patios, 
en las mesas del casino 
y en los surcos del arado: 
«Un hombre que peina canas 
y que le dobla los años».
Es cierto que peino canas 
pero en cambio, cuando abrazo 
soy lo mismo que un olivo, 
igual que un ciprés sonámbulo, 
Cristobalón de aguas puras 
que atraviesa el río a nado 
si ve en la orilla unos ojos 
o una boca hecha de nardos, 
para cortarle el suspiro 
con el calor de mis labios.
Que me escupan en la frente, 
que me pregonen en bandos, 
que vayan diciendo y digan. 
Tú conmigo; yo a tu lado 
respirando de tu aliento, 
yendo al compás de tus pasos, 
refrescándome las sientes 
en la palma de tu mano.
Centinela de tus sueños, 
hombro para tu descanso, 
Cirineo de tus penas 
Y San Juan de tu calvario 
para quererte y tenerte 
en la noche de mis brazos.
¡Qué importa que haya cumplido 
cincuenta y pico de años! 
¿En qué código de amores, 
en qué partida de cargos, 
hay leyes que determinen 
la edad del enamorado? 
En cariños no hay fronteras, 
ni senderos, ni vallados, 
que el cariño es como un monte 
con un letrero en lo alto 
que dice sólo: «Te quiero» 
Y colorín colorado.

http://amediavoz.com/leon.htm#ASÍ TE QUIERO


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