sábado, 31 de diciembre de 2016

EDWARD GRIEG Y BERNARD DE HOOG...CUATRO NANAS Y UNA SORPRESA

En la obra de Grieg hay nanas suficientes como para hacer un monográfico. La mayoría se hallan entre sus numerosas miniaturas para piano -de las 19 Canciones populares noruegas cinco son canciones de cuna y en las Piezas líricas hay tres- pero también las encontramos con letra y arregladas para orquesta  Badnlat (En la cuna o Nana, no sé cual es la traducción correcta del noruego) que el propio Grieg orquestó muy poco después de publicar la original para piano, op. 68 No. 5, en el Libro IXde sus Piezas líricas. 




Otra de las más bonitas es la Canción de cuna op. 38 No 1 del Libro II, que incluye un pasaje algo más agitado, unos conatos de rebelión contenida con unas caricias que permiten a la nana ejercer finalmente su poder. 





Casi diez años antes de poner música al Peer Gynt de Ibsen, Grieg lo había hecho ya con un poema suyo titulado En Stue i Kongsgaarden (Una sala de estar en el palacio), que, con el título Margrethes Vuggesang (Canción de cuna de Margarita) escribió para soprano, para piano y también para coro femenino. Por aquellas fechas nacía su primera y única hija, que fallecería a los doce meses. Ahora sigue, interpretada por el coro mixto Den norske solistkor


Una sala de estar en el palacio (Canción de cuna para Margarita)
Se desvanecen las paredes, desaparece el techo
arriba, arriba hacia el cielo,
arriba, arriba, directo vuela
el Príncipe Haakon en las alas del sueño.
De la Tierra al Cielo
Se alza la escalera que el príncipe Haakon
sube hasta reunirse con los ángeles
custodios de los niños pequeñitos.
Que Dios te bendiga
Príncipe Haakon
Tu madre y custodia
siempre velará por ti!

Finalmente, de Peer Gynt, la Canción de cuna de Solveig, naturalmente muy distinta de la merecidamente famosa Canción de Solveig,  pero muy bonita también. La canta ahora Marita Solberg.

                                             


Canción de Cuna de Solveig
Duerme tranquillo, niño mío,
Duerme y descansa que yo te velaré.
Has estado tanto en mi vientre
Y tanto tiempo te he mecido en mi seno.
Duerme tranquillo, niño mío,
Duerme y descansa que yo te acunaré.
Has estado tanto tiempo en mi corazón, durante  toda tu vida
Tú nunca me has dejado, ahora estás cansado, niño mío,
Duerme y descansa que yo te acunaré.
Duerme tranquillo niño mío, duerme, duerme!


Queda la sorpresa, que va a venir con la citada y muy conocida Canción de Solveig. Oigámosla primero, de nuevo Marita Solberg, ahora con Neeme Jarvi y la Filarmónica de Berlín en Waldbühne, el 2006, una maravillosa interpretación. 


El invierno y la primavera pueden pasar, y los días de verano pueden desvanecerse y el año morir. Pero un día volverás a mí, y estaré esperándote como una vez te prometí.
Que Dios te proteja allá donde te encuentres, en tierra o en mar, que Dios te consuele si llegas a su presencia. Aquí, hasta que vuelvas, aguardaré en soledad. Y si me esperas allá arriba, allí me reuniré contigo, mi amor!
Bien: Ta-riii-ti-ro-riii-ti-roooorirorirori… ¿A nadie le suena a nada? ¿Hemos olvidado ya la Mantovana y la Cecilia y el Moldava y El cant dels ocells?  Pues son las mismas notas
La sorpresa reserva es el autor de todos estos cuadros con cuna, un pintor holandés seguidor de la Escuela de La Haya llamado Bernard de Hoog. 

LA CUNA 

LA HORA DEL TE

UNA MADRE CON SUS HIJOS EN UN INTERIOR

EL MOLINILLO DE CAFE

UN MOMENTO DE PAZ

REUNION FAMILIAR

LAS MUJERCITAS DE LA MADRE

DANDO DE COMER A LOS PEQUEÑOS

REGRESO  A CASA

https://anchaesmicasa.wordpress.com/2013/05/15/grieg-cuatro-nanas-y-un-sorpreson/






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