sábado, 29 de abril de 2017

OCTAVIO PAZ...LA POESIA


Llegas, silenciosa, secreta, 
y despiertas los furores, los goces, 
y esta angustia 
que enciende lo que toca 
y engendra en cada cosa 
una avidez sombría.
El mundo cede y se desploma 
como metal al fuego. 
Entre mis ruinas me levanto, 
solo, desnudo, despojado, 
sobre la roca inmensa del silencio, 
como un solitario combatiente 
contra invisibles huestes.
Verdad abrasadora, 
¿a qué me empujas? 
No quiero tu verdad, 
tu insensata pregunta. 
¿A qué esta lucha estéril? 
No es el hombre criatura capaz de contenerte, 
avidez que sólo en la sed se sacia, 
llama que todos los labios consume, 
espíritu que no vive en ninguna forma 
mas hace arder todas las formas. 
Subes desde lo más hondo de mí, 
desde el centro innombrable de mi ser, 
ejército, marea. 
Crece, tu sed me ahoga, 
expulsando, tiránica, 
aquello que no cede 
a tu espada frenética.
Ya sólo tú me habitas, 
tú, sin nombre, furiosa substancia, 
avidez subterránea, delirante. 
Golpean mi pecho tus fantasmas, 
despiertas a mi tacto, 
hielas mi frente, 
abres mis ojos.
Percibo el mundo y te toco, 
substancia intocable, 
unidad de mi alma y de mi cuerpo, 
y contemplo el combate que combato 
y mis bodas de tierra.
Nublan mis ojos imágenes opuestas, 
y a las mismas imágenes 
otras, más profundas, las niegan, 
ardientes balbuceos, 
aguas que anega un agua más oculta y densa. 
En su húmeda tiniebla vida y muerte, 
quietud y movimiento, son lo mismo.
Insiste, vencedora, 
porque tan sólo existo porque existes, 
y mi boca y mi lengua se formaron 
para decir tan sólo tu existencia 
y tus secretas sílabas, palabra 
impalpable y despótica, 
substancia de mi alma.
Eres tan sólo un sueño, 
pero en ti sueña el mundo 
y su mudez habla con tus palabras. 
Rozo al tocar tu pecho 
la eléctrica frontera de la vida, 
la tiniebla de sangre 
donde pacta la boca cruel y enamorada, 
ávida aún de destruir lo que ama 
y revivir lo que destruye, 
con el mundo, impasible 
y siempre idéntico a sí mismo, 
porque no se detiene en ninguna forma 
ni se demora sobre lo que engendra.
Llévame, solitaria, 
llévame entre los sueños, 
llévame, madre mía, 
despiértame del todo, 
hazme soñar tu sueño, 
unta mis ojos con aceite, 
para que al conocerte me conozca.

https://www.poeticous.com/octavio-paz/la-poesia-4?locale=es



DULCE MARIA LOYNAZ...DIVAGACIÓN




Si yo no hubiera sido....
¿qué sería en mi lugar?

¿Más lirios o más rosas?
0 chorros de agua 
o gris de serranía
o pedazos de niebla
o mudas rocas...

De alguna de esas cosas, la más fría
me viene al corazón que las añora.
Si yo no hubiera sido,
el alma mía repartida 
pondría en cada cosa una chispa de amor...

Nubes habría
más que otras nubes lentas... 
(¡la nube que podría haber sido!...)
¿En el sitio, en la hora de qué árbol estoy, 
de qué armonía más asequible y útil?

Esta sombra tan lejana parece que no es mía. 
Me siento extraída en mi ropaje 
y rota en las aguas,
en la monotonía del viento sobre el mar,
en la paz honda del campo,
en el sopor del mediodía!...

¡Quién me volviera a la raíz remota 
sin luz, sin fin, sin término y sin vía! 
..........
OLEO...Pierre Puvis de Chavanes (la esperanza)
MUSICA...Jesus del Monasterio (Melodia)
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http://amediavoz.com/loynaz.htm#AMOR%20ES...


jueves, 27 de abril de 2017

GUIDO D,AREZZO Y EL PENTAGRAMA




Teórico de la música italiano. Conocido también con el nombre de Guido Aretinus, Guido d’Arezzo fue un monje benedictino que ha pasado a la historia de la música como uno de los más importantes reformadores del sistema de notación musical. A Guido se debe la fórmula que permite memorizar la entonación precisa de las notas del hexacordo mayor, cuya nomenclatura (ut o do, re, mi, fa, sol, la) extrajo de las sílabas iniciales de cada hemistiquio del himno de san Juan Ut queant laxis.

Guido d'Arezzo
Después de haber seguido estudios en la abadía benedictina de Pomposa, en Ferrara, intentó aplicar allí su sistema científico para la enseñanza de la música; sin embargo, ante la oposición de parte de los monjes a sus innovaciones, hubo de abandonar el monasterio. Hacia 1025 ingresó como maestro en la escuela catedralicia de Arezzo, donde sobresalió en la enseñanza del arte vocal. En Arezzo halló entonces apoyo a su reforma; el obispo Teobaldo lo eligió maestro de canto de los "pueri" de la escuela episcopal.
Experimentados y perfeccionados en dicha ciudad sus métodos, Guido d'Arezzo pudo componer, durante el período 1028-1032, sus obras más importantes: Micrólogo sobre la disciplina del arte musical, Regole ritmiche, Prefazione dell'Antifonario, el mismo Antifonario, ya de acuerdo con su nuevo sistema lineal-diastemático, y la Epístola al monje Miguel sobre el canto desconocido, en la que expone los principios de su método. Mientras tanto, la labor de Guido d'Arezzo recibía la aprobación del pontífice Juan XIX, quien confió al músico la instrucción de los cantores papales. En 1029 se retiró al convento de Avellana, en el que posiblemente murió en fecha que no se ha logrado precisar.
En el prólogo de la Epístola al monje Miguel sobre el canto desconocido, Guido d'Arezzo recuerda las discordias nacidas entre él y unos compañeros de la abadía de Pomposa, que, según da a entender el autor, le tenían envidia. Cuenta también lo que le ocurrió después de su partida de Pomposa: la divulgación de los nuevos sistemas por él descubiertos acerca de la notación y del estudio del canto eclesiástico; la invitación para ir a Roma que le hizo el Papa Juan XIX (al parecer, entre 1028 y 1033), de quien obtuvo la más completa aprobación; la visita a su homónimo, antiguo superior suyo, el abad de Pomposa, que, al ver a su Antifonario, se muestra arrepentido por haber apoyado en un día lejano las envidias de los monjes, e intenta persuadirlo para que vuelva a su abadía. Guido no puede satisfacer los deseos del abad, pero quiere al menos comunicar a uno de sus viejos compañeros de convento algunos importantes resultados de su experiencia didáctica. La carta, que por tanto puede considerarse escrita poco tiempo después de su viaje a Roma, está publicada en la colección Escritores eclesiásticos de música sagrada de Gerbert.
Su importancia histórica estriba sobre todo en el hecho de que en ella se encuentra el primer origen de los nombres de las notas musicales empleados, con ligeras modificaciones, hasta hoy en día. Para que los muchachos aprendan lo más pronto posible a entonar cualquier canto desconocido, dice Guido, hace falta que se graben en el oído la posición de los sonidos y sus varias relaciones o intervalos; para llegar a esto no hay mejor medio que el de aprender de memoria y retener en todos sus detalles un canto ya conocido, por ejemplo el himno a San Juan sobre el texto de Paulo Diácono, muy adecuado como medio mnemotécnico, porque cada verso empieza con una nota progresivamente más alta de la escala diatónica: "Ut queant laxis / Resonare fibris / Mira gestorum / Famuli tuorum / Solve polluti / Labii reatum / Santae Johannes".
Las sílabas subrayadas, a las que en la melodía correspondían las primeras seis notas de nuestra escala mayor, llegaron a ser más tarde, quizá sobrepasando las intenciones de Guido, nombres y símbolos de las mismas notas; al cabo de algunos siglos el "ut" se transformó en "do" y se añadió la sílaba "si" (que deriva, parece, de las iniciales de las dos palabras del último verso) para indicar el séptimo sonido de la escala, que en aquella melodía no aparecía.
De la idea de Guido se derivó también un nuevo elemento didáctico y teórico, el hexacordio, es decir, la sucesión de los seis sonidos diatónicos de "ut" a "la", que dio origen, más tarde, a un sistema complejo que se empleó hasta el siglo XVI y más allá. Pero el sistema hexacordial no está desarrollado ni en la Epístola ni en otros escritos de Guido; nació probablemente entre sus mismos discípulos o inmediatos seguidores. La carta contiene, en cambio, otras consideraciones sobre los intervalos musicales, sobre los modos y el sistema monocorde no muy notables y tampoco muy claras.
 http://www.biografiasyvidas.com/biografia/g/guido.htm


ISMAEL ENRIQUE ARCINIEGAS...ÉXTASIS



Leía y meditaba. Era la hora
En que el alma en la carne se agiganta.
El sol caía en la naciente sombra;
La tarde se apagaba.

Meditaba, y mi espíritu subía,
Subía como al cielo se alza el águila;
Me asomé al infinito, y vi tinieblas,
Y me perdí en la nada.

Sentí hervidero de astros en la sombra,
Y pregunté al vacío ¿dónde se halla
Esa luz creadora que los mundos
De entre el caos levanta?

Y subía, y subía... Lo impalpable
A mis ojos abríase sin vallas;
Y en la sombra, sondando lo infinito,
Mi espíritu flotaba.

De repente la luna alzó su disco.
Brotaron las estrellas a miriadas;
Y la noche me habló con su silencio,
¡Y Dios habló a mi alma!
..........
MUSICA...Maria Callas oder Barbara Bonney - Ave Maria
..........

http://www.poemas-del-alma.com/ismael-enrique-arciniegas-
extasis.htm#ixzz404QpXndn


lunes, 24 de abril de 2017

JOSE SANCHEZ LLAMAS...MI MUNDO PARTICULAR DE AUSENCIA TINTA Y POESIA.


Eres verso y pintura que cubre esta partitura
de silencios abiertos y eternos momentos
de dulzura y locura, que recorre mi piel
de la mente al papel, de tus ojos color miel
a mi sed de verte cada vez
que te escribo sin motivo
entre los recuerdos, imaginación y tinta
de un folio en blanco por escribir
en otra noche más sin poder dormir,
porque tu inspiración se convierte
en la dueña de mi sueño que te sueña
despierto en un mundo dormido que calla, descansa,
y deja volar su imaginación a infinitos mundos finitos
que terminan cuando amanece y despiertan,
cuando te marchas de mi prosa celosa de tu ausente presencia
dejando impregnada tu esencia entre ideas, papeles,
fugaces ilusiones que olvido escribir al poco tiempo
de pensarte con palabras evocadoras
de un senil intelecto, tan fugaz como efímero,
al que unos llaman inspiración y yo le pongo un nombre
cuando ocurren estas cosas sin nombre,
explicación o raciocinio que me hacen envenenarme
de tu deseo mientras narro mi último aliento
de una interpretada muerte que finaliza
con el punto y final de esta visual letra sonora
que compuso mi alma robándome el sueño una noche más
en la que me arroja de la cama para hablarle de ti
a mi mundo particular de ausencia, tinta y poesía.

http://elpasillodelsilencio.blogspot.com.es/2014/11/mi-mundo-particular-de-ausencia-tinta-y.html



domingo, 23 de abril de 2017

SIMONE DE BEAUVOIR...NO TE ENAMORES





No te enamores.

No te enamores de una mujer que lee,
 de una mujer que siente demasiado,
 de una mujer que escribe.

No te enamores de una mujer culta,
 maga, delirante, loca.

No te enamores de una mujer que piensa,
 que sabe lo que sabe y además sabe volar;
 una mujer segura de sí misma.

 No te enamores de una mujer 
que se ríe o llora haciendo el amor, 
que sabe convertir en espíritu su carne;
 y mucho menos de una que ame la poesía
 (esas son las más peligrosas),
 o que se quede media hora
 contemplando una pintura 
y no sepa vivir sin la música.

No te enamores de una mujer
 a la que le interese la política 
y que sea rebelde 
y vertigue un inmenso horror 
por las injusticias.

 No te enamores de una mujer que es bella
 sin importar las características
 de su cara y de su cuerpo.

No te enamores de una mujer intensa,
 lúdica y lúcida e irreverente.

No quieras enamorarte de una mujer así.
 Porque cuando te enamoras de una mujer como esa, 
se quede ella contigo o no,
 te ame ella o no, de ella...
de una mujer así...Jamás se regresa.
...........
FOTOGRAFIA...Rodney Smith 
MUSICA...Narciso Yepes (Romance anonimo)
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https://mistextos.wordpress.com/2014/02/15/no-te-enamores-de-una-mujer/


sábado, 22 de abril de 2017

ROSALIA DE CASTRO....HORA TRAS HORA,DIA TRAS DIA


Hora tras hora, día tras día,
Entre el cielo y la tierra que quedan
Eternos vigías,

Como torrente que se despeña
Pasa la vida.

Devolvedle a la flor su perfume
Después de marchita;

De las ondas que besan la playa
Y que una tras otra besándola expiran

Recoged los rumores, las quejas,
Y en planchas de bronce grabad su armonía.

Tiempos que fueron, llantos y risas,
Negros tormentos, dulces mentiras,

¡Ay!, ¿en dónde su rastro dejaron,
En dónde, alma mía?
.........
OLEO...Paul Signac (el tiempo de la armonia)
MUSICA...Nocturno - Chopin
.........
http://www.poemas-del-alma.com/rosalia-de-castro-hora-tras-hora-dia-tras-dia.htm


viernes, 21 de abril de 2017

CAROLINA CORONADO...LA LUNA ES UNA AUSENCIA



Y tú, ¿quién eres de la noche errante

aparición que pasas silenciosa,
cruzando los espacios ondulante
tras los vapores de la nube acuosa?

negra la tierra, triste el firmamento,

ciegos mis ojos sin tu luz estaban,
y suspirando entre el oscuro viento
tenebrosos espíritus vagaban.

yo te aguardaba, y cuando vi tus rojos

perfiles asomar con lenta calma,
como tu rayo descendió a mis ojos,
tierna alegría descendió a mi alma.

¿Y a mis ruegos acudes perezosa

cuando amoroso el corazón te ansía?
Ven a mí, suave luz, nocturna, hermosa
hija del cielo, ven: ¡por qué tardía!
..........
OLEO...Rudolf Carl Gorman
MUSICA...Beethoven - Moonlight sonata
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http://amediavoz.com/coronado.htm#EL AMOR DE LOS AMORES



jueves, 20 de abril de 2017

RAMON DE CAMPOAMOR...HUMORADAS



Busqué la ciencia, y me enseño el vacío.
Logré el amor, y conquisté el hastío.

¡Quién de su pecho desterrar pudiera,
la duda, nuestra eterna compañera!.

¿Qué es preciso tener en la existencia?
Fuerza en el alma y paz en la conciencia.
No tengáis duda alguna:
felicidad suprema no hay ninguna.
Aunque tú por modestia no lo creas,
las flores en tu sien parecen feas.
Te pintaré en un cantarla rueda de la existencia:
Pecar, hacer penitencia y, luego, vuelta a empezar.
En este mundo traidor,nada es verdad, ni mentira,
Todo es según el color del cristal con que se mira.
..........
OLEO...Jules Girardet (Una distracción de los estudios)
MUSICA...Santiago de Masarnau (Manchegas)
...........

http://marcossandrinipoesia.blogspot.com.es/2008/09/en-este-mundo-traidor-nada-es-verdad-ni.html





miércoles, 19 de abril de 2017

IRLANDA PATRICIA...LA ALEGRIA DE SABER


Se necesita de una caricia 
para traspasar el mundo del placer 
una palabra que coincida 
con el recuerdo de sus manos.
Se debe conocer el roce de la piel 
en ese lienzo donde convergen 
la esencia de un ser y la lascivia 
de un amante con ganas de permanecer.
Se necesita algo más que piel 
se desea un corazón cautivo 
una mañana de lluvia 
y mil noches en tinta y absenta fiel.

https://www.poeticous.com/irlanda-patricia/la-alegria-de-saber-te?locale=es





lunes, 17 de abril de 2017

JACQUES OFFENBACH.......LOS CUENTOS DE HOFFMANN



Casi se podría decir que sólo en la hora de la muerte descubrió Jacques Offenbach lo que había creado. Su ópera "Los cuentos de Hoffmann" hace resplandecer con los colores más puros la exuberante alegría de su música. La inspiración melódica es en esta obra más fuerte que nunca; el trabajo armónico, más pensado y sutil. En esta obra, Offenbach es lírico, dramático y fantástico y en algunos momentos no puede por menos de ser cómico. Es muy serio, sensible, dulce, sensual, según lo necesite la escena.
La ópera Los cuentos de Hoffmann es una adaptación de Jules Barbier y Michel Carré de varios cuentos. Tiene tres actos, en los que se relatan distintos episodios amorosos del escritor Ernst T.A. Hoffmann. El primero tiene lugar con una muñeca mecánica, el segundo con la víctima del conjuro de un mago, y la tercera con una enferma moribunda. La historia comienza con un prólogo ambientado en una taberna. Entre las arias más famosas destacan, en el primer acto, Los pájaros en la alameda (o La canción de la muñeca); en el segundo, el dúo Bella noche, oh noche de amor; y en el último acto, La tórtola ha huido.

Ópera fantástica en tres actos, prólogo y epílogo, libreto de Jules Barbier basado en la obra de teatro de J. Barbier y Michel Carré sobre varios cuentos de E. T. A. Hoffmann.


 El prólogo nos lleva a la taberna de Lutter, el lugar de encuentro de los estudiantes de Berlín, cerca del teatro. Allí, el consejero Lindorf observa al criado de la cantante Stella mientras lleva una carta destinada al poeta Hoffmann. Éste ha convertido la taberna de Lutter, después de largos viajes y numerosas aventuras, en su local predilecto (demasiado frecuentado), donde suele rodearlo un grupo de jóvenes para oír sus fascinantes relatos y fantasías. En ese momento se encuentran todos en la vecina ópera, donde está por terminar el primer acto del Don Juan de Mozart y la diva Stella es aclamada. Sólo Lindorf está ya en la taberna, en la que retiene al criado de Stella; Lindorf aparecerá en todos los relatos de Hoffmann con diferente figura: es su ángel malo, un demonio al que el poeta nunca ha podido echarle el guante en la vida cotidiana. Y también entra en juego un ser (al que en muchas versiones, erróneamente, se margina, a pesar de que en último término alcanza una gran significación): la musa de Hoffmann, su inspiración, su arte de la poesía. Por lo tanto, tampoco esta musa, como Lindorf, es una criatura totalmente «real», sino más bien alguien perteneciente a un «reino intermedio», algo que el romanticismo llevó con frecuencia a la escena. Lindorf quiere poseer a la bella Stella, de la que sabe que antes, en alguna ciudad, fue amante de Hoffmann. Ella envía a Hoffmann una carta con la llave de su habitación. Lindorf compra al criado ambas cosas; Hoffmann, como todas las noches, tendrá que emborracharse y desplomarse sin sentido. Lindorf puede disfrutar de su triunfo.

Los estudiantes llenan el local, luego llega Hoffmann, ruidosamente saludado, acompañado como siempre por su amigo Niklaus, en quien se puede ver una encarnación terrenal de la musa (y que por esta razón siempre es interpretado por una voz femenina). Respondiendo a una petición general, Hoffmann canta la hadada del «pequeño Zack», un enano jorobado. Sin embargo, sus pensamientos están en otro lugar. Piensa en Stella, de la que sabe que está en la ciudad, y el recuerdo de ella se mezcla con imágenes de otras mujeres de su pasado. Gritos de sorpresa le indican que en vez de cantar sobre el enano, canta a una bella mujer; Hoffmann vuelve en sí y termina la alegre balada, cuyo estribillo entonan los estudiantes. Sin embargo, ha despertado la curiosidad de éstos. Deciden no volver al teatro, donde está por terminar el intermedio, sino escuchar a Hoffmann, si quiere relatarles la historia de sus aventuras amorosas. Se sirve ponche y crece la expectación. Y Hoffmann comienza: «La primera se llamaba... Olimpia».






El oyente y espectador vive los relatos de Hoffmann. Desaparece la taberna y en su lugar aparece el misterioso y mágico gabinete del profesor Spalanzani, cuya última invención es una maravillosa muñeca que canta y baila, se mueve graciosamente y tiene una apariencia tan natural que sería posible confundirla con una joven viva. Particularmente hermosos son sus ojos: han sido fabricados por Coppelius, que sin embargo se siente estafado por Spalanzani. Para que el engaño sea completo, el profesor entrega gafas a todos los invitados de una fiesta.

Hoffmann ha observado la muñeca desde la calle y se ha enamorado de ella. Como «discípulo», logra entrar en la casa del mago para poder acercarse a su supuesta hija Olimpia. Aquel mismo día la presentan a los invitados y deleita a todos los presentes con un aria de coloratura (que a pesar de su melodía lírica siempre produce la impresión de algo mecánico, y cada vez que desciende el volumen de la voz es necesario darle cuerda por medio de un mecanismo que tiene en la espalda). Todos aplauden la lograda construcción; sólo Hoffmann tiene la ilusión de encontrarse ante una joven viva. Por fin puede bailar con Olimpia, y cuando ésta responde cada vez con un monótono «sí» a su fogosa petición de mano, cree encontrarse en el cielo. Sin embargo, una disputa entre el mago y su ayudante Coppelius, al que Spalanzani ha querido endosar un cheque sin fondos, significa el fin de Olimpia, que sucumbe a manos de Coppelius (sin duda se trata de una encarnación de Lindorf, que aparece en el prólogo). ¡Hoffmann se enamoró de un autómata!





El acto segundo comienza con la mundialmente famosa barcarola.



El tiempo vuela, y se lleva 
Nuestra oferta caricias para siempre! 

El tiempo vuela lejos de este oasis feliz 

Y no vuelve. 

Quema de los céfiros, 
Abrazo con nosotros con sus caricias! 
Quema de los céfiros, 
Danos tus besos! 
Tus besos! Tus besos! ¡Ah! 
Hermosa noche, oh noche de amor, 
Sonrisa en nuestras alegrías! 
Noche mucho más dulce que el día,
Oh hermosa noche de amor! 
¡Ah! Sonrisa en nuestras alegrías! 
Noche de amor, oh noche de amor!



                                       

 Offenbach la tomó de su anterior ópera, Die Rheinnixen, que en 1864 no tuvo éxito en Viena. En esta ópera se ha ampliado hasta alcanzar la forma de gran escena veneciana, un cuadro suntuoso y sensual de la ciudad sobre el agua. Hoffmann se ha enamorado de la cortesana Giulietta, sin sospechar que es un instrumento del demonio. En un espejo captura no sólo la imagen sino también el alma de sus amantes, para entregarlos al malvado, personificado por Dapertutto. Schlemihl, su amante en ese momento, resulta herido por Hoffmann en un duelo. Pero cuando el poeta entra en la habitación de Giulietta, no la encuentra, ésta acaba de salir con otro en una góndola. La barcarola suena suavemente mientras Hoffmann escapa con su fiel amigo Niklaus.





El acto tercero nos lleva a la casa burguesa del músico Crespel, que quiere salvar a su hija Antonia de la tuberculosis, heredada de su madre. Para ello, la joven debe renunciar al canto, don que heredó también de la difunta madre, y debe separarse de Hoffmann, que la ama, pues el poeta despierta en ella, sin sospechar el peligro, el entusiasmo por la música. El traslado a una ciudad lejana parece haber puesto fin a la relación. Antes de salir, Crespel ordena a su criado Franz que no permita entrar a nadie en la casa. Pasa mucho tiempo antes de que el anciano casi sordo entienda las cosas, pero al final (mientras recuerda su «juventud» en una entretenida aria) resulta que ha malinterpre-tado las instrucciones y deja entrar a Hoffmann. Antonia se arroja apasionadamente en sus brazos, un dúo deslumbrante y conmovedor une ambas voces. El padre regresa, Hoffmann se oculta y se convierte en horrorizado testigo de la escena siguiente: llega el doctor Mirakel, el médico demoníaco que «trató» a la madre de Antonia y cuya presencia Crespel cree mortal para su hija. El padre se debate con desesperación, pero es imposible librarse del diabólico visitante. Éste establece una misteriosa comunicación con Antonia, que ha huido a su habitación, le toma el pulso, le hace preguntas, le ordena cantar. Mirakel acompaña la canción de Antonia con el inquietante tintineo de sus frascos. Crespel logra por fin echarlo, pero el satánico huésped vuelve atravesando la pared y sigue con aquella infernal magia. Con un último esfuerzo, Crespel echa de nuevo al intruso y sale, mientras sus fuerzas lo abandonan. Aparece Antonia, Hoffmann corre hacia ella: entonces comprende por qué el padre de la joven le ha prohibido seguir cantando. Haciendo un gran esfuerzo y sin poder decirle la verdad, también él suplica a Antonia que abandone para siempre el canto. Pero entonces reaparece de repente Mirakel, Antonia oye su voz y lucha desesperadamente contra la orden de cantar. Mirakel se burla de ella: ¿Quiere abandonar el canto por un amorío? ¿Y todavía se atreve a invocar a su difunta madre, bajo cuyo retrato se ha desvanecido Antonia? ¡La madre en persona debería decidirlo! Y del retrato, que se ilumina de manera misteriosa, sale la voz de la muerta, y hace cantar a Antonia, mientras la siniestra voz de barítono de Mirakel teje con su canto un inquietante contrapunto. En el momento culminante del magnífico y al mismo tiempo horroroso terceto, Antonia cae agonizando. Crespel llega demasiado tarde. Sostiene a la moribunda en sus brazos. Quiere abalanzarse sobre Hoffmann, a quien cree culpable. Hoffmann llama a un médico: en la puerta aparece Mirakel, toma el pulso a Antonia. La joven está muerta.
Éstos son los tres cuentos de Hoffmann. Quienes lo rodean, lo han escuchado sin respirar, desde hace un buen rato no han tocado las jarras de cerveza que permanecen sobre las mesas. Hoffmann, en éxtasis y embriagado por el alcohol, parece un irresponsable. De lejos lo contempla Lindorf, sobrio y frío. Se parece de manera notable a Coppelius, a Dapertutto y a Mirakel: los tres sólo son personificaciones del malvado que ha destruido todos los sueños de amor de Hoffmann. Stella abre la puerta, contempla el espectáculo sin entenderlo. Lindorf le ofrece galantemente el brazo y la acompaña, alejándola del espectáculo vergonzoso que ofrece su ex amante. Las luces se apagan, los hombres se pierden lentamente. En el suave resplandor aparece la única mujer que nunca ha defraudado a Hoffmann y que en ese momento lo conduce suavemente a su reino: es la musa.

 



Los importantes dramaturgos parisienses Jules Barbier y Michel Carré, admiradores de Hoffmann, llevaron al escenario en 1851 una obra en la que con gran habilidad e inspiración reunieron numerosos personajes de los cuentos de Hoffmann en una acción de conjunto que giraba alrededor del poeta. Offenbach, que había visto la pieza, no pudo dejar de pensar en ella durante veinte años. Luego decidió ponerle música. Jules Barbier (1825-1901) convirtió la obra de teatro en libreto y escribió un texto sumamente vivaz, lleno de acción y emoción, con muchos fenómenos sobrenaturales, con magia y apariciones fantasmales, pero también con pasión y amor, con actuación y técnica, con enfermedad y muerte. Lamentablemente, no es posible establecer con seguridad el orden de las escenas del libreto original: ¿Olimpia-Antonia-Giulietta u Olimpia-Giulietta-Antonia? Hay además otras variantes no carentes de importancia entre las distintas versiones que en el curso de cien años se han llevado a escena. Como fuese, uno de los libretos más intensos de la historia de la ópera, un tesoro para los directores de escena y escenógrafos, se había ganado para el teatro.






Casi se podría decir que sólo en la hora de la muerte descubrió el rey de la opereta parisina lo que había creado. Su ópera Los cuentos de Hoffmann hace resplandecer con los colores más puros la exuberante alegría de su música. La inspiración melódica es en esta obra más fuerte que nunca; el trabajo armónico, más pensado y sutil. En esta obra, Offenbach es lírico, dramático y fantástico y en algunos momentos no puede por menos de ser cómico. Es muy serio, sensible, dulce, sensual, según lo necesite la escena. Domina el aria con la misma seguridad que los pequeños y grandes conjuntos. Muchas cosas son geniales, por ejemplo el momento en que la canción del pequeño Zack pasa de la descripción del enano jorobado al himno a la turbadora belleza de su ex amada; la escena grotesca del criado Franz; la escena realmente fantasmal del doctor Mirakel.
http://www.hagaselamusica.com/clasica-y-opera/pera/los-cuentos-de-hoffmann-de-jacques-offenbach/
http://www.traduceletras.net/es/andrea-bocelli/barcarolle/339464/